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Qué descaro: Abelardo ordena evaluar “una obra que ya está estudiada” y es el tren interoceánico del que se burló cuatro años

Desde el Chocó y rodeado de grandes empresarios, el presidente anunció que ordenó evaluar un canal interoceánico. La prefactibilidad del corredor férreo ya estaba hecha: 223 kilómetros entre Turbo y el Chocó, 54,6 billones de pesos y 258.000 personas beneficiadas, entregada por el Ministerio de Transporte del gobierno anterior en mayo.

El presidente Abelardo de la Espriella viajó al Chocó acompañado de un grupo de grandes empresarios y allí anunció: “He ordenado que se realice la evaluación de la posibilidad de una obra que ya está estudiada y tiene alguna proyección”. Se refería a conectar el Atlántico con el Pacífico.

En la misma tarima, el gerente del fondo estatal que lo acompañaba explicó que hay dos caminos: un canal interoceánico, o un ferrocarril entre el Urabá antioqueño y un puerto de aguas profundas naturales en el Pacífico chocoano. Dijo que se van a estructurar los proyectos y que los empresarios presentes manifestaron interés en conocer la propuesta.

La obra “que ya está estudiada” la estudió el gobierno anterior

La frase del presidente es exacta y por eso conviene leerla despacio: la obra ya está estudiada. Lo que no dijo es quién la estudió.

El Ministerio de Transporte del gobierno de Gustavo Petro dejó listos en mayo los estudios de prefactibilidad de un corredor férreo de 223 kilómetros entre Turbo, en Antioquia, y puertos del Chocó. El costo estimado era de 54,6 billones de pesos y el estudio calculaba 258.000 personas beneficiadas en municipios como Bahía Solano, Carmen del Darién, Riosucio, Acandí y Juradó. No es claro si el proyecto que ahora se va a evaluar es exactamente ese, pero la idea es la misma.

Durante cuatro años el tren interoceánico fue el chiste favorito de la oposición: “ideas intergalácticas”, “una línea dibujada en Paint sobre un mapa”. Hoy el gobierno anuncia que va a evaluar exactamente eso.

Por qué “una línea en un mapa” es una mentira útil

En las horas siguientes al anuncio volvió a circular, repetida casi con las mismas palabras por decenas de cuentas y hasta por un concejal de Bogotá, la idea de que el gobierno anterior no dejó más que un trazo sobre un mapa. Conviene explicar por qué eso no se sostiene.

Una obra pública no aparece al día siguiente de tener la idea. El procedimiento tiene etapas obligatorias: primero la prefactibilidad, donde se estudian los trazados posibles, la demanda, los costos aproximados, la geología, el impacto ambiental y cuál es la mejor alternativa; después la factibilidad; después los diseños definitivos; y solo al final la construcción. A eso hay que sumarle licencias ambientales y consulta previa con las comunidades, que en el Chocó no son un trámite menor.

La prefactibilidad de ese corredor está hecha. Es la etapa que permite que hoy un presidente pueda decir que la obra “ya está estudiada”. Quien dice que solo hubo una línea en un mapa, o no sabe cómo se contrata una obra en Colombia, o cuenta con que quien lo lea no lo sepa.

Tren o canal: la diferencia no es de nombre

El expresidente Petro respondió al anuncio sosteniendo que unir el Pacífico con el Caribe por tren es más viable que por canal, porque un canal arrastra complicaciones ambientales asociadas al aumento del nivel del mar —el mismo problema que enfrenta el canal de Panamá—. Y agregó una condición: que la obra vaya acompañada de infraestructura de fibra óptica y que los puertos y esa fibra sean de propiedad pública, aunque la operación se haga por concesión.

Ahí está el punto que el anuncio del Chocó dejó completamente abierto. Una obra de esta escala se puede hacer de dos maneras: como infraestructura del país, con componente social y control público de los puertos, o como una concesión que deje la renta en pocas manos.

Quiénes estaban detrás del presidente

El anuncio no lo hizo el presidente solo. Lo acompañaba un grupo de empresarios que financiaron o respaldaron su campaña; entre ellos, el empresario cuya compañía aportó cerca de 310 millones de pesos para las adecuaciones de la sede presidencial alterna en Barranquilla. A Quibdó también viajó Fuad Char, acompañando a la ministra de Transporte.

En el mismo viaje el gobierno habló de minería. El Chocó tiene 169 títulos mineros vigentes y su potencial está en el oro, el platino, el cobre, los materiales de construcción y el carbón. La historia de las regiones donde han entrado grandes operaciones extractivas —Buenaventura, el Cesar, La Guajira— es conocida: la renta sale y la pobreza se queda.

Ninguna de las dos cosas es ilegal ni escandalosa por sí sola. Lo que corresponde es preguntar, porque el anuncio no lo respondió: ¿quién se queda con la concesión del corredor? ¿Los puertos serán públicos o privados? ¿Habrá consulta previa con las comunidades del Chocó? ¿Y qué recibe la región además del anuncio?

Este anuncio se hizo el mismo día en que el gobierno cumplía su primer mes. El balance completo de esos treinta días está acá: 15 uniformados asesinados, una ministra denunciada ante la Fiscalía y un funeral con fusiles que nadie interrumpió.