Qué humillación: despidieron a ‘Bendito Menor’ con fusiles en plena Riohacha y Abelardo solo dijo que “los tenemos identificados”
Una caravana de motos paralizó la Troncal del Caribe, hubo disparos al aire con pistolas y fusiles AK-47 en el cementerio y la policía nunca llegó. El presidente publicó uno de esos videos y respondió que los tiene identificados. Nadie fue capturado.
Durante días el gobierno y sus voceros repitieron que alias ‘Bendito Menor’ era un criminal al que había que tratar como tal, y acusaron a la oposición de defender bandidos por preguntar cómo murieron las cuatro personas que estaban en la casa rodeada en Riohacha. Después vino el entierro, y el mismo Estado que dio esa lección no apareció por ningún lado.
Lo que pasó en la Troncal del Caribe
El diario El Colombiano describió la escena: un funeral masivo que paralizó un tramo de la Troncal del Caribe y alteró la cotidianidad de la capital de La Guajira. Al ingresar a Riohacha se sumó una multitud de moteros que bloqueó el tráfico durante varios minutos y atravesó la ciudad de sur a norte.
Los videos grabados por la comunidad y por los propios participantes muestran a varios jóvenes disparando al aire con pistolas y fusiles AK-47, con arengas y con corridos alusivos a la estructura armada sonando de fondo. A pesar de la exhibición de armas de fuego, la policía nunca llegó. Ni en la vía, ni en la caravana, ni en el cementerio.
Hay que decir lo obvio: entrar a capturar en medio de una multitud puede terminar en una masacre, y esa prudencia es defendible en el momento. Lo que no se sostiene es todo lo demás. En el punto de la vía donde recibieron el féretro no eran muchos y estaban plenamente identificables. Y después del funeral no hubo un solo operativo, ni una sola captura, ni un seguimiento conocido.
El presidente publicó el video y no pasó nada
Lo más difícil de explicar es que fue el propio presidente quien difundió uno de esos videos en sus redes, con el mensaje de que ahí aparecen los bandidos que pretenden seguir controlando territorios y amedrentando al pueblo guajiro, y que “los tenemos identificados para sacarlos del mercado delictivo”.
Reconoció en público que estaban identificados, filmados y armados en la vía pública. Y aun así no hubo un solo capturado. El anuncio reemplazó al operativo.
El resultado es el contrario del que buscaba: a un cabecilla lo despidieron como a una celebridad, en la capital de un departamento, y las imágenes quedaron circulando por todo el país. Cuando un Estado permite que se construya la leyenda de un criminal, esa leyenda queda. En Colombia sabemos exactamente cómo termina eso.
La consigna en las redes de su pareja
Durante días se difundió que el cabecilla y su pareja eran afines al progresismo, como parte del argumento de que la oposición defendía criminales. Se conocieron después publicaciones atribuidas a ella en las que repetía la consigna de campaña del hoy presidente, fechadas cuando él ya había ganado la presidencia.
No convierte a nadie en responsable de nada: la gente que sigue a un candidato no es el candidato. Sirve para lo contrario, para desactivar la acusación: la afinidad política de un delincuente no dice nada sobre quién lo protege, y quien la usó como argumento se quedó sin argumento.
Lo que dice Petro sobre ese grupo
El expresidente Petro añadió un elemento que el gobierno no ha respondido. Sostiene que la prioridad de su gobierno no era ese cabecilla sino la desmovilización total del grupo al que pertenecía, las autodenominadas Conquistadores de la Sierra; que el grupo lo había apartado por considerarlo un problema, y que a lo mejor fue su propia gente la que lo entregó; y que la estructura había expresado voluntad de desmovilizarse por completo, cesar actividades de narcotráfico, secuestro y extorsión sobre Santa Marta, e incluso negociar con Estados Unidos la entrega directa de la infraestructura del narcotráfico y su propia extradición, algo que, según él, la DEA rechazó.
Añadió que el gobierno actual no hizo empalme en materia de paz. Eso es verificable y el gobierno puede desmentirlo con un documento. Hasta ahora no lo ha hecho.
Sobre las preguntas que dejó el operativo en el que murieron las cuatro personas de la casa, escribimos acá: el preacuerdo que su pareja firmó horas antes. Y sobre cómo el gobierno convirtió esa muerte en bandera: sus aliados salieron a celebrar. El balance del primer mes completo, con las cifras de uniformados asesinados, está en esta investigación.
