El megonegocio petrolero de Trump y Venezuela sacude a Colombia: Ecopetrol ya mira cómo entrar
El gigantesco acuerdo petrolero anunciado entre Estados Unidos y Venezuela comienza a mover las fichas del sector energético regional y Colombia podría terminar involucrada, para bien o para mal, en una operación que promete transformar el mapa de los hidrocarburos en América Latina.
Por Alejo Vergel Director
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El gigantesco acuerdo petrolero anunciado entre Estados Unidos y Venezuela comienza a mover las fichas del sector energético regional y Colombia podría terminar involucrada, para bien o para mal, en una operación que promete transformar el mapa de los hidrocarburos en América Latina.
Donald Trump anunció el 28 de agosto un entendimiento con el gobierno interino de Delcy Rodríguez que tendría como eje una enorme porción de las reservas venezolanas. Se habla de unos 65.000 millones de barriles vinculados al acuerdo, una cifra que dimensiona la magnitud del negocio: equivale a varias decenas de veces las reservas probadas actuales de Colombia.
Sin embargo, detrás de los anuncios grandilocuentes existen enormes interrogantes. Todavía no está claro cuánto duraría el acuerdo, cuáles serán todas las compañías beneficiarias ni qué tan rápido podrá recuperarse una infraestructura petrolera venezolana deteriorada durante años.
Mientras tanto, empresas colombianas ya están tomando posiciones. GeoPark cerró un acuerdo para operar un yacimiento venezolano y Ecopetrol, ahora bajo la administración del presidente Abelardo de la Espriella, estudia oportunidades relacionadas con gas, electricidad e infraestructura energética.
Para Colombia el negocio puede convertirse en arma de doble filo. Venezuela necesita empresas, trabajadores especializados, servicios petroleros e infraestructura, campos en los que compañías colombianas podrían encontrar enormes oportunidades.
Pero el renacimiento petrolero venezolano también amenaza con quitarle inversión a Colombia. Con reservas inmensamente superiores y crudos que compiten directamente con parte de la producción nacional, las empresas internacionales podrían decidir que resulta más atractivo invertir al otro lado de la frontera.
Además está el factor seguridad. El ELN mantiene presencia en territorios fronterizos y venezolanos estratégicos para varios proyectos.
Así, mientras el Gobierno De la Espriella explora oportunidades alrededor del nuevo tablero energético, Colombia tendrá que responder una pregunta incómoda: ¿está preparada para competir con el regreso de un gigante petrolero que durante años estuvo prácticamente fuera del mercado internacional?