El dueño de Semana le firma 25 años de Petróleo al chavismo, a quien su propia revista lleva años denunciando
Jaime Gilinski selló en Caracas, con la número dos del chavismo, un contrato a 25 años sobre un campo con 15.700 millones de barriles. Se queda con el 65% de las ganancias netas. En Venezuela no cambió nada: cambió el negocio.
Por Alejo Vergel Director
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Jaime Gilinski, presidente del Grupo Gilinski, se sentó este viernes en Caracas con Delcy Rodríguez, presidenta encargada del régimen venezolano, para firmar el acuerdo con el que la petrolera GeoPark y Pdvsa Petróleo S.A. explotarán durante los próximos 25 años el campo Bare, en la Faja del Orinoco.
A la mesa se sentaron también Héctor Obregón, presidente de Pdvsa; Jovanny Martínez, vicepresidente ejecutivo de la estatal petrolera; y Paula Henao, ministra de Petróleo. Las cifras del campo explican el tamaño de lo que se firmó: 15.700 millones de barriles en reservas, 1.100 pozos ya perforados y una producción proyectada de hasta 95.000 barriles diarios.
El detalle que la foto de Caracas no cuenta
Hay un dato que no aparece en el comunicado y que vale más que cualquier cifra del contrato: el Grupo Gilinski es el dueño de la revista Semana. El mismo medio que durante años convirtió la denuncia del chavismo y de la falta de libertades en Venezuela en una de sus banderas más visibles.
La cara de esa bandera fue Vicky Dávila, que dirigió Semana hasta finales de 2024, cuando renunció para lanzarse a la carrera presidencial. Portadas, editoriales y horas de emisión dedicadas a explicarle al país que del otro lado de la frontera hay una dictadura.
Del otro lado de la frontera no cambió nada: el chavismo sigue en el poder y su legitimidad sigue en disputa. Lo que cambió fue el negocio.
Porque esa es la incomodidad de fondo. Ninguna de las razones por las que Semana denunció al régimen dejó de existir esta semana. No hubo transición, no hubo apertura, no hubo garantías. Lo único distinto es que ahora hay un contrato de por medio, y quien lo firma es el dueño del medio que denunciaba.
Una declaración de fe compartida en el futuro de Venezuela. — Jaime Gilinski, sobre el acuerdo firmado con el régimen
El 65% de las ganancias y el control de la sociedad
El contrato es de participación en la producción y el reparto quedó claramente inclinado hacia un lado: GeoPark aporta todo el capital de inversión y se queda con el 65% de los beneficios netos.
A eso se suma la letra menuda del accionariado. La compañía entra con apenas el 5% de la sociedad y después compra el 95% restante, una maniobra que termina dejando a Gilinski como accionista controlante del negocio.
Una fila en la que ya estaban Chevron y Trump
El movimiento de Gilinski no ocurre en el vacío. Chevron anunció que duplicará su producción en Venezuela con una inversión cercana a los 7.000 millones de dólares, y Donald Trump anunció un acuerdo por el cual Estados Unidos se quedará con unos 65.000 millones de barriles.
La oposición venezolana ya puso el reparo que ninguno de los firmantes ha respondido. María Corina Machado cuestionó estos acuerdos con un argumento incómodo: el petróleo no le pertenece a un régimen que ella considera ilegítimo. Es, palabra por palabra, el mismo argumento que Semana defendió durante años.
Y el gobierno, ¿qué dice?
Para Colombia el asunto tiene dos caras. De un lado se abren oportunidades para empresas como Ecopetrol. Del otro aparece el riesgo de que la inversión estadounidense que podría aterrizar en el país termine yéndose a Venezuela.
Queda entonces la pregunta que el gobierno de Abelardo de la Espriella tendrá que responder: qué posición va a tomar frente al hecho de que uno de los hombres más poderosos del capital colombiano acabe de comprometerse por 25 años con el régimen venezolano. La nota de La Silla Vacía que revela el acuerdo no registra pronunciamiento oficial alguno del gobierno colombiano.
Con información de La Silla Vacía.